"Paisaje urbano en los siglos I a.C.- I d.C. y la emisión de la moneda local: el caso de Gades", Actas del Simposio Internacional de Epigrafía (A.I.E.G.L.), "Ciudades privilegiadas en el Occidente Romano: naturaleza y evolución, organización jurídica y modelos urbanos", Sevilla, 1996, Sevilla, 1999, pp. 87-99. more

Co-authored with F. Chaves; M. Oria and R. Gil

EL PAISAJE URBANO EN LOS SS. I A.C. - I O.C. Y LA EMISION DE M ON ED A LOCAL: EL CASO DE GADES F. CHAVES TRISTAN. E. MELCHOR GIL. M. ORIA SEGURA. R. GIL FERNANDEZ UNIVERSIDADES DE CORDOBA Y SEVILLA Desde que en la decada de los cincuenta A. Beltran publicase sus trabajos sobre los monumentos de las monedas hispanas1, pocos autores han intentado profundizar en este tema abordandolo en su conjunto, teniendo en cuenta las diferentes emisiones en las que aparecen representaciones de edificios o monumentos. Nuestra intencion es analizar di- chas emisiones, poniendolas en relacion con el proceso de urbanizacion y monu- mentalizacion que afecto a las ciudades hispanas durante el siglo I a. C. y la primera mitad del primer siglo de nuestra Era2. Dos factores a tener en cuenta al estudiar las monedas en las que aparecen monu- mentos son el orgullo ciudadano y la importancia dada a la origo en la sociedad romana. Los ciudadanos romanos teman profundamente arraigado el sentimiento de ser miembros de una comunidad civica, ya que era en el marco de la ciudad donde los notables busca- ban estima y prestigio, y donde intentaban perpetuar su memorial Entre los ciudadanos de cada comunidad va a desarrollarse un orgullo cfvico que les va a llevar a embellecer sus ciudades siguiendo el modelo de la capital, ya que este era un medio de obtener prestigio ante Roma y ante las ciudades vecinas4. Ello estimulo la competencia edilicia entre comunidades vecinas, hecho perfectamente constatado en Bithynia-Pontus por los escritos de Plinio el Joven y Dion de Prusa5 y que se documenta en la propaganda monetal, cuyos principales destinatarios parecen ser esos mismos grupos6. Esta rivalidad llevo a las elites municipales a una competicion por do tar a sus ciudades de edificios lujosos y monumenta- les, sin tener en cuenta las necesidades reales de la poblacion7. Uno de los elementos que contribuyeron a estabiecer el rango de los individuos dentro de la sociedad romana era la origo, pues aquellos obteman parte de su dignitas per- sonal de su patria8. De hecho, algunos investigadores han destacado que la origo fue uno de los elementos tenidos en cuenta al promocionar a miembros de las elites municipales a los ordines superiores9. Uno de los medios de acrecentar la importancia de la "patria chica" de un ciudadano romano era dotandola de un urbanismo monumental, como se conoce por los casos de Italica y Lepcis Magna, que al convertirse en patrias de los empe- S7 radores Adriano y Septimio Severo sufrieron impoitantes transformaciones urbanas10. Si orgullo civico e importancia de la origo son dos factores fundamentales que nos ayudan a comprender la monumentalizacion de numerosas ciudades del Imperio, tambien nos permiten explicar la eleccion de determinados temas que aparecen en las emisiones monetales. Las acunaciones realizadas por las cecas locales estuvieron durante la Republi- ca directamente relacionadas con la existencia de una organization ciudadana y de unos grupos dirigentes que controlan la vida politica y economica de sus ciudades". Estas elites gobernantes seran las que decidan si es conveniente emitir moneda y las que elijan los tipos y las leyendas a acunar; asimismo la mayona de las acunaciones pretenden expresar con sus tipos la identidad ciudadana del centra emisor, ofreciendonos la idea que el esta- do desea proyectar de si mismo12. En lineas generales, esta situation debio permanecer en gran parte al initio del Imperio, aunque con matices que analizaremos en otro momento13. Por todo lo dicho, creemos que la eleccion de determinados monumentos, como emblemas monetarios de diferentes ciudades, responde por una parte, al deseo de trans- mitir una idea de urbanization y de adoption de los modos de vida romanos14; por otra, son una manifestation del orgullo civico ciudadano, justificado precisamente por lo ante- rior. La erection de edificios publicos, como templos, y de obras de infraestructura, como acueductos, era responsabilidad de la ciudad y de sus grupos dirigentes. En ellos y espe- cialmente en su estructura romana, tamano o decoration se exhibfa el orgullo de la co- munidad que los habia levantado mas grandes o mas bellos que los existentes en otras ciu- dades de la provincia y los representaba como emblema en sus monedas15. Estas, converti- das asf en un instrumento de propaganda, contribuinan a modelar la imagen que de de- terminadas ciudades se tenia en Roma y en otras partes del Imperio, ayudando a realzar su prestigio y a ennoblecer la origo de sus habitantes. Gades durante los siglos II y I a.C. desarrollo una politica de lealtad plena a Roma y al foedus del 206; recibiendo, como "premio" a su romanizacion, el estatuto de munici- pio de derecho romano16 en el 49 a.C. Entre el 19 y el 14 a.C.17, la ciudad emitio dos se- ries monetales en las que aparece un templo tetrastilo, que presenta en su fronton un clf- peo o disco de gran tamano (V. LXXVI1, 4 = RPC. 94; V. LXXVII, 5 = RPC 95). Segun A. Bel- tran, los capiteles parecen corintios y las basas aticas18. La primera serie lleva en reverso un haz de rayos con AVGVSTVS arriba y DIVI F. abajo, con el templo tetrastilo en anver- so; la segunda presenta en anverso cabeza laureada del princeps con leyenda AVGVSTVS y en reverso el templo dentro de laurea, correspondiendo a las series VII B.2 y VII B.3 de Alfaro19. La serie VII de Alfaro recoge todas las monedas gaditanas de epigrafia latina. De 13 tipos utilizados en anverso y reverso en monedas de epoca augustea, solo tres aluden directamente al nuevo poder en Roma: el nombre de Augusto (serie VII B.l y 2, en el re- verso), su retrato (serie VII B.3, en el anverso) y sus nietos Gayo y Lucio (serie VII B.3.2, reverso). Mas que una mention directa se elige bien la expresa aceptacion de su politica sucesoria, aludiendo a los herederos - Agripa, Gayo y Lucio,Tiberio - o eligiendo perso- najes, eventos y objetos que expresen un punto de contacto, lo mas brillante y llamativo posible, entre la ciudad y el nuevo duefio del Imperio. En este sentido se incluinan la pre- ss sencia de Balbo, la espetifica mention de Agripa como patrono y praefectus classis y, en nuestra opinion, el propio templo tetrastilo. Asi, en la serie VII A aparece mencionado un gaditano, Balbo el Menor, cuya faceta de romanidad se recalca mediante la alusion a un cargo religioso tan elevado como el collegium de los pontffices. Observese como dato interesante que, respetuosamente, no aparece su retrato, lo que hubiera resultado impro- pio en una epoca en que la inclusion de la imagen personal de alguien todavta vivo en las monedas se consideraba signo de poder real, y aun al propio Cesar se le habfa critica- do por ello. Desde el punto de vista estrictamente numismatico, la imitation de cunos emplea- dos en la serie VI C, como apunta C. Alfaro20, no es motivo suficiente para considerar el grupo VIIA la primera emision en cronologfa, ya que tambien los grupos que se refieren a Augusto y Agripa21 imitan el Heracles de las emisiones punicas, ya sean la VI B o la VIC. Sin embargo, es obvio que son posteriores al 20 a.C, ano en que Balbo obtiene el ponti- ficado. El problema es fijar con exactitud la fecha, pero el volumen de esta emision pare- ce superior al de las otras conocidas" y quizas esto ocurra por ser cabeza de serie, aunque no es definitorio. No hay motivo para suponer que sea una serie postuma, como propoma Guadan23, lo que haria aceptable la inclusion de su efigie personal. Por el contrario, se ha considerado proxima a la fecha de obtencion del pontificado. Aunque C. Alfaro24 situa a continuation el grupo VIIB, en el que se encuadran las monedas de Augusto con el tipo templo aqui estudiadas, creemos que seria mejor colocar antes su grupo C, alusivo a Agripa. No conocemos enlaces de cunos entre las monedas con tipo Melqart de esta serie ni son recogidas por C. Alfaro, pero si hay una coincidencia entre los grupos VIIA y VIIC, al imitar ambas la cabeza del Melqart punico de la serie VI C; mientras que la VII B a nombre de Augusto imita en los sestercios la VI B, aunque los dupondios (valor menor quizas menos cuidado) continual! imitando la VIC25. Si estas emisiones representan lazos entre la ciudad y el princeps, la aparicion de Agripa debe relacionarse tambien con su designation como heredero de Augusto, es decir,. despues de la muerte de Marcelo en el 23 a.C. Obviamente, se acunan tras el 27 a.C, en que es designado consul por tercera vez y encuentran un momento propicio en 19 a.C, a la llegada de Agripa a Hispania como proconsul26. En este caso se acentua el nexo de union de Gades con el emperador a traves de la presencia del heredero impe- rial, nombrado tambien patrono de la ciudad: municipi patronus parens. Al mismo tiem- po, se aprovecha para llamar la atencion sobre otro rasgo comun que ya advirtiera Gua- dan27: la condition de Agripa de Praefectus Classis y la larga tradition marinera del mu- nicipio gaditano. Otra novedad es la presencia de su retrato, que no es necesario expli- car como moneda postuma -asi lo hace Guadan28- sino que viene justificada por su papel de heredero. La muerte de Agripa en 12 a.C. da al traste de nuevo con las ilusiones de sucesion de Augusto, que acabara decidiendose por sus aun muy jovenes nietos Gaius y Lucius, cuyas efigies cierran las emisiones del grupo VIIB. Por ello consideramos a este el siguien- te emitido en la Gades augustea. Asi, muerto Agripa la nueva emision se dirige sin inter- mediaries al emperador. En un primer momento se revive la tradicional efigie de Melqart, 89 utilizando entalladores que labran curios de estilo algo distinto para los sestercios29. Ense- guida se busca otro tipo que vuelva a significar un lazo de union entre la ciudad y el em- perador: el templo tetrastilo. Sobre este y sobre su posible existencia se han planteado diversas hipotesis. Algu- nos autores como A. Beltran lo han identificado con el famoso Heracleion gaditano, que tiene sus ongenes en el santuario a Melqart levantado por los colonizadores fenicios en el extremo S.E. de la isia de Cotinousa (actualmente reducido al islote de Sancti Petri). A. Garcia y Bellido mantiene la misma opinion, considerando que la forma clasica del tem- plo representado puede ser producto de sucesivas renovaciones o ampliaciones en torno al santuario primitivo30. Para A. Guadan lo representado en las monedas gaditanas sena un tipo estandar de templo a Augusto, que no correspondent a ninguna realidad monumen- tal31. Por su parte F. de A. Escudero, basandose en parecidos formales, ha defendido que pudo ser el Capitolio romano, representado de forma muy simplificada, y por tanto, que las monedas de Gades copiarian la acunacion realizada por M. Volteius hacia el 78 a.C.32. Tambien senala que dicho templo sena una simple copia del abridor gaditano y que no debio existir un modelo real. Nosotros no creemos que el templo de las monedas gaditanas tenga que ser necesa- riamente un capitolio, pese a que en el cuno aparecen claramente representadas tres puer- tas en los intercolumnios. Si el abridor del cuno hubiese querido hacer referenda al Ca- pitolio de Roma y no a un templo gaditano, probablemente hubiese copiado una emision del 43 a.C., donde aparece el nuevo templo capitolino levantado por Sila (69 a.C.) que presenta seis columnas en su fachada, y no la emision del 78 a.C, realizada por M. Vol- teius, que solo presenta cuatro y que se encuentra muy distante en el tiempo de las emi- siones gaditanas (19-14 a.C). De lo comentado parece claro que las monedas gaditanas no pretendian representar el capitolio existente en Roma en el ultimo cuarto del siglo I a.C, algo que seria poco coherente con el empeno en el orgullo local, al que nos venimos refiriendo. Hasta ahora, ninguna fuente ni dato arqueologico confirma la existencia de un capitolio en Gades. Por lo demas, la entrada de la ciudad en la orbita romana y, sobre todo, la concesion del estatuto municipal se producen en una epoca mas tardfa, respecto a a- quella en que la imposicion de un capitolio se convierte en la "marca de romanidad" de las nuevas fundaciones, caso de las mas antiguas realizadas en Italia33. Por otra parte, la ciu- dad sarda de CarallisM acuno moneda durante la segunda mitad del siglo I a.C, tomando como modelo la imagen de un templo capitolino que presenta tres puertas; no obstante dicho edificio sacro estaba consagrado a Venus, como nos indica la leyenda. El ejemplo de Carallis nos muestra que el capitolio romano representado en la emision de M. Volteius pudo haber servido de modelo a diversas amonedaciones, realizadas por ciudades que de- seaban representar en sus monedas edificios de culto existentes en ellas y que proba- blemente no eran capitolios35. Tambien somos partidarios de rechazar la identification del templo representado en las acufiaciones con un santuario de origen semita y vinculado al culto de Hercules Gadi- tano, pues su imagen no coincide con las formas conocidas de los templos orientales36, ni con la unica representation conocida del de Hercules Gaditano: los aureos acunados por so Adriano con la leyenda HERC GADIT (RJCII, 347-48 ns 56-61), que muestran la imagen del dios incluida en un pequeno templete, poco mas que un techado sostenido por cuatro co- lumnas, sobre un podio bajo con escalera central, quizas debido a una reforma ya romana del HeracleionTl'. Esta imagen tampoco se corresponde con la del templo tetrastilo. Por otra parte, en las emisiones latinas donde aparece el templo no se encuentra ninguna relation con Hercules, mientras que la vinculacion de ellas con el Princeps y su padre adoptivo es evidente, segun vefamos en los tipos alusivos a la familia imperial, des- critos mas atras. En los anversos y reversos que estan presentes en las dos series acompa- nando a la representation del templo, aparecen claras alusiones a Cesar y Augusto: el fulmen alado de tipo VII Bl de C. Alfaro puede hacer refereiicia a la vinculacion de Octaviano con Jupiter, pues esta divinidad aparece en varias ocasiones manifestando me- diante presagios su futura grandeza38. La leyenda de nuestra moneda nel (AVGVSTVS DM F(ilius)) muestra claramente al Princeps como hijo del divino Cesar, idea que desde los inicios de su can-era polftica Octaviano reivindico, y para la cual le sirvieron de propaga- tion emisiones monetales realizadas en un momento tan importante y diffcil como las vfs- peras de la decisiva batalla de Actium1,9. Tambien la laurea en la que se inscribe el templo puede ponerse en relacion con Au- gusto, pues el Princeps desarrollo, durante buena parte de su gobierno, un programa icono- grafico que hace continua referencia a Apolo e incluso gustaba de aparecer en publico, en las ocasiones solemnes, con la corona apolfnea de laurel40. No obstante, la presencia de la laurea rodeando el tipo principal habfa tenido precedentes en varias cecas hispanas du- rante la Republica41; pero esta forma de corona tivica tiene un paralelo mucho mas suge- rente en las amplias series de sestercios y dupondios, con que en 23 a.C. Augusto habfa re- abierto la ceca de Roma para la production de bronces, inoperante en este sentido desde epoca silana. Ademas en todas las emisiones gaditanos ligados a la sucesion de la casa im- perial - salvo naturalmente la de Balbo - el unico tipo especicamente ciudadano es la ca- beza de Melkart, que se repite en cada uno de los grupos, pero el resto de los tipos es es- pecffico del personaje central de la emision: Agripa, Augusto y Cayo y Lucio o Tiberio. Siguiendo esta lfnea, el templo debfa estar mas relacionado en la familia de Augusto que con el culto al dios de ascendencia fenicia porque, de no ser asf, esta emision hubiese al- terado la norma de disposition de tipos de las acunaciones gaditanas de dicho periodo. Cuando Gades acuna las monedas con el templo, ya gozaba del estatuto de munici- pio de derecho romano desde el 49 a.C. y habfa experimentado importantes trans- formaciones urbanas entre el 46 y el 43 a.C.42. Segun nos narra Ciceron, Balbo el Mayor se encontraba en el 46 realizando actividades constructivas en Gades (Ad Att. XII, 2, 1). Posteriormente, su sobrino continuo con dicho programa edilicio, durante el desempeno del cuatorvirato, en los anos 44 y 43. Dicho programa es conocido gracias a Estrabon (III, 5,3), quien nos informa de la construction de una nova urbs adosada a la antigua43. Al ser una ciudad de nueva planta debio de realizarse con una cuidada planimetrfa, suponemos que imitando modelos urbanfsticos de cuno helenfstico. La trama urbana sigue siendo practicamente desconocida, por las especiales cir- cunstancias topograficas de Cadiz y la continuidad del habitat en un espacio muy reduci- 91 do. Entre el 19 y el 14 a.C, momento en el que Gades acuna las series monetales que es- tudiamos, la ciudad contaba como consecuencia de dicha reforma con varios edificios pii- blicos y obras de infraestructura: un teatro en el que Balbo el Menor celebro ludi, el unico monumento cuyas excavaciones confirman su fecha republicana44; un nuevo puerto situa- do en tierra firme, en Puerto Real o en el Puerto de Santa Maria45, obra no conservada; y probablemente, un acueducto con su lacus terminal, que abasteciera de agua a la ciudad, aunque no se han hecho todavfa intentos serios de datar los restos aun visibles46. El grado de informacion sobre los monumentos romanos de Gades es muy diferen- te, ya que junto a los citados edificios excavados o que conservan restos, hay otros de los que solo quedan referencias escritas antiguas: el puerto, los templos de Hercules, Venus (OM 305-317), Saturno (Estrabon III, 4, 5), Minerva (CILII 1724); o las noticias de escri- tores renacentistas y posteriores, aun mas diffciles de interpretar, por la carencia de restos arqueologicos que los confirmen y permitan fecharlos: un anfiteatro, un circo, criptopor- ticos, etc.47. Por lo demas, las excavaciones recientes descubren mayoritariamente instala- ciones industriales (salazones) y una amplia necropolis48. Las pocas esculturas de caracter oficial, posibles retratos imperiales49, son de mediados del s. I d.C. en adelante. El resulta- do es que, de toda la informacion arqueologica, poca es verdaderamente util para com- probar el grado de monumentalizacion de Gades en el transito de la Republica al Imperio. La reforma urbanfstica de Balbo se presenta como un proyecto personal, acorde con la ac- tividad que ei mismo personaje despliega en Roma. Que esta incluyese como elemento central un teatro es serial inequfvoca de la importancia simbolica concedida a los mismos en la propaganda polftica50. Conociendo los programas urbamsticos romanos, organizados en torno a un foro y presididos por un templo, es logico pensar que en la nova urbs existiesen uno o varios edi- ficios sacros, de culto cfvico, que garantizasen a la comunidad la Pax Deorum51, aunque ninguna fuente ni restos conservados proporcionen informacion sobre ellos. Por tanto, no serfa descabellado pensar que alguno de esos edificios pudiera convertirse en la imagen es- cogida por Gades para representar en sus emisiones monetales, sin tener que recurrir al santuario de Hercules. Dada la brevedad del mandato de Balbo el Menor y la larga dura- cion que pudo tener el desarrollo de un programa de renovacion urbana, que implicaba crear una nueva ciudad adosada a la vieja, serfa logico pensar que muchos de los edificios planificados fuesen posteriores al 43 a.C, lo que enlazarfa directamente con el problema de la dedicacion del templo que aparece en las series monetales de Gades. Es posible que este existiese realmente y que los gaditanos mostrasen su orgullo cfvico colocandolo como emblema de su ciudad. Mas discutible serfa aceptar que el templo de nuestras monedas re- prod uzca de forma fiel la estructura real del edificio en cuestion52. Sobre el culto desarrollado en el templo de las monedas gaditanas no se puede con- cluir nada en firme, ya que los datos que poseemos son muy escasos. No obstante, creemos que debemos lanzar algunas hipotesis de trabajo: En la Gades altoimperial, segun indicabamos, existieron templos dedicados a Satur- no, Venus y a Minerva. Los dos primeros, como el de Hercules Gaditano, se remontan pro- bablemente a una epoca muy anterior al dominio romano. Del de Saturno apenas posee- 92 mos documentacion y ni siquiera su localizacion esta asegurada53. El de Minerva solo lo conocemos por una inscripcion de epoca altoimperial, lo que no permite deducir su exis- tencia en epoca republicana. Venus cuenta con mas posibilidades. Las complejas relacio- nes que mien a las diosas Astarte, Tanit, Afrodita y Venus permitinan comprender la im- portancia del culto a Venus en ciudades de origen fenicio-punico y explicar la referenda de la Ora Maritima, donde se senala la existencia de un templo dedicado a Venus Marina junto a la fortaieza de Gades (Avieno, O.M. 315). Tambien contamos como fuente indi- recta del culto a Venus con la aparicion de varios cognomina derivados del nombre de la diosa: Veneriosus, Veneria, etc.54. Esta divinidad se encontraba mtimamente ligada a Julio Cesar y a su hijo adoptivo Octaviano, pues segun la tradicion la gens lulia descendia de Venus55. Por todo lo dicho, no es de extranar que las elites gaditanas pudiesen escoger como srmbolo de la ciudad un santuario a Venus, cuyo culto fue potenciado primero por Cesar y posteriormente por Augusto56; asi impulsanan el programa de renovacion religio- sa (pietas) impuesto por el Princeps. No obstante, esta hipotesis presenta varias objeciones: los cultos de origen fenicio- punico, como el de Hercules Gaditano o en este caso el de Astarte, mantuvieron durante la dominacion romana una personalidad sermtica muy definida57; sus templos no se repre- sentaron nunca en las emisiones gaditanas, pese a que estas comenzaron a realizarse en plena pujanza de la Gadir punica, desde inicios del siglo III a.C. Esto parece indicar que las imagenes monetales se refieren a una realidad distinta, que no puede ser otra que la ro- mana. Las emisiones con smibolos augusteos y templo suponen una clara ruptura con la a- monedacion tradicional de la ciudad. La representacion del templo de una divinidad pu- nica no aludina mas que a la propia ciudad, mientras serfa mas adecuado buscar un moti- ve referido a un culto directamente relacionado con la casa gobernante. No serfa logico impulsar un programa religioso de caracter netamente romano, tomando como emblema el templo de una divinidad que presentase numerosas vinculaciones con el pasado semita de la ciudad, especialmente si tenemos en cuenta que el santuario de Astarte-Tanit debio estar en la isla mas pequena (Afrodisia, Eritia o Insula lunonis segun las fuentes), donde no se desarrollo el programa urbamstico de epoca republicana. Las referencias a Cesar y Augusto en las monedas gaditanas {vid. supra), pueden in- dicar la existencia de un templo dedicado al Divus lulius o a Roma y Augusto, como sir- ven p. e. para extender la imagen del altar a Roma y Augusto erigido en Lugdunum (RIC I, 57 li2 229 ss.). Las ciudades de provincias tuvieron bastante libertad para honrar al em- perador dedicandole un templo, un altar o estatuas, aunque previamente debfan contar con la autorizacion del prfneipe58. En Hispania, fue Tarraco la primera ciudad en dedicar un altar a Augusto, poco despues del 27 a.C. (Quintiliano, Inst. Orat. VI, 3, 77). Cono- cida la fuerte vinculacion de Gades con Cesar59, aun proxima en el tiempo, y el impulso dado por Octaviano desde el 42 a.C. al culto del Divus lulius, que fue impuesto en todas las ciudades de Italia, no serfa descartable pensar en la existencia de un templo gaditano dedicado a Roma y a Julio Cesar -y que, como en los denarios acufiados en Roma, el disco del fronton aludiera al sidus iulium. Menos aceptable serfa la hipotesis de adscribir el tem- plo al culto augusteo, pues el Princeps fue muy reacio a que los ciudadanos romanos le rin- 93 diesen culto60 y los gaditanos ya poseian ese estatuto desde su promotion municipal en el 49 a.C. En cambio, un templo dedicado a su padre, al que la filiation del emperador es- crita en las propias monedas gusta aludir frecuentemente, resultana mas indicado: el bus- cado nexo de union resultaba plenamente conseguido. El proceso por el que los templos de culto dinastico van sustituyendo a los capitolios61 hace verosmiil una identification de este tipo, que contribuye a descartar la idea de un capitolio en las monedas gaditanas. Conocemos varias acunaciones que reproducen templos dedicados a Cesar, como el denario de L. Sepullius Macer (abril del 44 a.C), con un templo tetrastilo que muestra en el fronton un clfpeo y la leyenda CLEMENTIA CAESARIS, que quizas no llego a construir- se62; o el aureo de Octaviano emitido en el 36 a.C, donde se representa el dedicado al Divus lulius en el Foro de Roma, que se concluyo en el 29 a.C. y tambien era tetrastilo sobre podio con una estrella en el fronton63. Si las emisiones gaditanas con templo se fe- chan hacia 6 a.C, podemos interpretar el templo como una obra ya existente, quizas parte del proyecto de Balbo, o bien como un nuevo proyecto mas o menos contemporaneo de su imagen monetal (fisicamente levantado o no), dentro del importante impulso que los programas de monumentalizacion de la Betica reciben en epocas cesariana y augustea64; fenomeno que, por otra parte, no es exclusivamente hispano y supone no solo la transfor- mation ftsica de los edificios, sino del propio concepto de la ciudad como unidad65. El em- puje que debio suponer para la ciudad el nuevo proyecto urbamstico66 creana el marco a- decuado para un templo dedicado a un culto politico, que acelerase la integration de la ciudad en la estructura imperial. Las monedas gaditanas de gran modulo fueron en otro momento consideradas me- dallones conmemorativos67, no solo por su tamafio y peso poco habitual, sino por la a- cunacion de relieve tan piano y la tematica empleada. La frecuencia con que estas pie- zas presentan un golpe de cizalla puede significar que sus mismos contemporaneos, poco habituados a estos pesos y tipos en Gades, sospechaban que se les daba plomo forrado y controlaban el alma de las piezas. Sin embargo, la aparicion en tesorillos68 que nos cons- ta en los ultimos afios, donde se tesaurizan junto a piezas menores -ases- de C. Patricia e Italica, las avala como moneda propiamente dicha, circulando junto al resto de la masa monetaria. No se puede por tanto afirmar que la tipologia usada las explique como medallones conmemorativos, sino que esta selection de tipos y leyendas sigue una lmea coherente con la politica ciudadana y su busqueda de afinidad cultual y cohesion con la politica central del Imperio. 94 NOTAS 1 A. Beltran, "Los monumentos en las monedas hispanorromanas", AEspA 26 (1953), 39-66; poste- riormente, "La signification de los tipos de las monedas antiguas de Espafta y especialmente de las referentes a monumentos arquitectonicos y escultoricos", Numisma ano XXX ne 162-164 (1980), 123-152. 2 A ese respecto, interesa tener en cuenta el planteamiento de T. Holscher, "L'importanza delle mone- te per la comprensione dell'arte di rappresentanza politica della tarda Repubblica romana", en Monumenti sta~ tali e pubblico (Roma 1994) 75-ss., expresamente en p. 76: las representaciones monumentales son mensajes politicos potenciales, con independencia de la fidelidad de las imageries a modelos concretos. 3 C. Bossu, "M. Megonius Leo from Petelia {Regio III): A private benefactor from the local aristocracy", ZPE 45 (1982) 164. 4 Asf lo han puesto de manifiesto diversos investigadores; podemos citar el bien estudiado caso de la Galia Cisalpina, donde el proceso tuvo lugar basicamente a lo largo del s. II a.C, bajo impulso militar: D. S- cagliarini Corlaita, "Impianti urbani e monumentalizzazione nelle citta romane dell'Italia settentrionale", en W. Eck y R Zanker (eds.), Die Stadt in Oberitalien und in den nordwestlichen Provinzen des Romisches Reiches (Colonia, 18-20 de mayo de 1989) (Mainz 1991) passim, esp. 160, 177. 5 Di6n de Prusa (Orat. 40. 8) defiende la remodelacion urbana de las principals ciudades de Bithynia- Pontus, poniendo como argumento el prestigio de la ciudad ante los ojos de los extranjeros, de las ciudades rivales y de la administracion provincial. 6 Sobre el espfritu de competencia entre dirigentes locales, P. Zanker, "Immagini e valori collettivi", S- toria di Roma 2. L'lmpero mediterraneo 11.1 Principi e il mondo (Turin 1990) 199; id., Augusta y el poder de las i- mdgenes (Madrid 1992) 31-ss.; T. Holscher, op. tit., 1994, 144-ss. Ambos autores, como tambien A. Alfoldi, "Main aspects of political propaganda on the coinage of the Roman Republic", Essays in Roman coinage pre- sented to Harold Mattingly (Darmstadt 1979) 1979, 64-ss. y N. Hannestad, Roman art and imperial policy (Aar- hus 1986) cap. I, insisten en el caracter personalista de la propaganda monetal a finales de la Republica. 7 P. Gros, , "Modele urbain et gaspillage des ressources dans les programmes edilitaires des villes de Bithynie au debut du Heme s. apr. J. C.", L'Origine des Richesses Depensees dans la Ville Antique (Aix-en-Pro- vence 1988) 70. H. von Hesberg, "Die Monumentalisierung der Stadte in den nordwestlichen Provinzen zu Beginn der Kaiserzeit", en W. Eck y P. Zanker (eds.), Die Stadt in Oberitalien und in den nordwestlichen Prcwtn- zen des Romisches Reiches (Colonia, 18-20 de mayo de 1989) (Mainz 1991) 183, resalta el caracter individua- lists y competitivo de la monumentalizacion en provincias durante la epoca republicana. Sobre la culmina- tion de esta tendencia en la propia Roma por parte de quienes monopolizan el poder, atentos solo a la os- tentation personal, P. Zanker, op. tit., 1992, 90-ss. 8 J. E. Ifie y L. A. Thompson, "Rank, social status and esteem in Apuleius", Museum Africum 6 (1976- 77) 27. 9 R. P. Duncan-Jones, "Equestrian rank in the cities of the African Provinces under the Principate: An epigraphic survey", PBSR XXXV (1967) 160-161. 10 Sobre el tenia vid. I.M. Barton, "The effects of imperial favour. Septimius Severus and Lepcis Magna", Museum Africum 6 (1977-1978) 60-63. 11 F. Chaves Tristan: "Moneda y ciudad en el Sur de la Peninsula Iberica", L' Africa Romana X (Sassari 1994) 1305-1318. 12 Sobre el valor de la moneda como emblema de las ciudades emisoras, vid. M. P. Garci'a-Bellido, "Moneda y territorio: la realidad y su imagen", AEspA 68 (1995) 132; R. Olmos, "Usos de la moneda en la Hispania prerromanay problemas de lectura iconografica", Anej'os AEspA 14 (1995) 46. Algunos motivos que llevan a seleccionar los tipos monetales, en A. Beltran, op. tit., 1980, 124-125. 13 El disefio de una politica monetaria mucho mas centralizada y dirigida desde el gobierno imperial ha sugerido que las cecas locales tengan un funcionamiento programado por la administracion central; sobre este tenia, J. P. Bost y F. Chaves, "Le Haute Empire romain", en J. P. Bost et alii, Beb IV. Les monnaks (Burdeos 1987) 46-49, con bibliografta especialmente en nn. 27 y 28; tambien, ibid., "Le rayonnement des ateliers de Pax lulia, Ebora et Emerita: essai de geographie monetaire des reseaux urbains de la Lusitanie romaine a l'e- poque julio-cludienne", en Les wlies de la Lusitanie romaine (Paris 1990) 115-121. No obstante es imposible 95 generalizar, ya que la casufstica presents un panorama bastante complejo: no es igual una ceca de nueva cre- ation -p.e. Emerita- que la antigua y tradicional Gades; tampoco es igual la influencia sobre la apertura o cie- rre de una ceca que la decision sobre el numero de emisiones o la imposition de mantener un tenia dinasti- co en cada moneda, que no es incompatible con la libertad de elegir el otro tipo de cada pieza. 14 El "modelo romano de ciudad", analizado por J. M. Abascal y U. Espinosa, La ciudad hispanorromana: privilegio y poder (Logrofio 1989) cap. 2, 39-ss., debi'a manifestarse tanto en la organization juiidica de la ciu- dad, como en su propia apariencia. El impulso para estas transformaciones no vino de las autoridades roma- nas antes de la mitad del s. I a.C: v. S. Keay, "The contribution of Rome to the urbanism in Iberia", en B. Cunliffe y S. Keay (eds.), Social complexity and the development of towns in Iberia (Oxford 1995) 301-ss. 15 Cfr. S. Frere, "Civic pride: a factor in roman town planning", Roman Urban Topography in Britain and the Western Empire (Londres 1985) 34-36. La construction de grandes edificios al modo romano refuerza el propio prestigio de las elites locales: S. Keay, op. cit., 1995, 301, 309-310. 16 Gades pudo alcanzar el estatuto de municipio en el 49 a.C, y en el 44 a.C. ya contaba con quattuor- viros. Sobre el momento de promotion de Gades al estatuto de municipio de derecho romano, vid. P. A. Brunt, op. cit., 1971, 602; H. Galsterer, op. cit., 17-18; A. N. Sherwin White, The Roman citizenship (Oxford 1973) 233 y 347; J. F. Rodriguez Neila, EI municipio romano de Gades (Cadiz 1980) 44-55; C. Gonzalez Roman, lmperialismo y romanizacion en la provincia Hispania Ulterior (Granada 1981) 107-108. 17 Para M. Grant, From Imperium to Auctoritas (Cambridge 1978) 172, las dos emisiones con el templo tetrastilo se fechan en el 19 a.C; C. Alfaro, Las monedas de Gadir/Gades (Madrid 1988) 128, propone como fecha de las mismas (serie VII) los aftos 15-14 a.C; Burnett, Amandry y Ripolles, Roman Provincial Coinage, vol. I, (Londres-Paris 1992) (=RPC) solamente indican que ambas emisiones fueron anteriores al 6 a.C. 18 A. Beltran, op. cit., 1953, 46. Sobre la description del templo representado vide tambien F. Escudero, "Los templos en las monedas antiguas de Hispania", Numisma ano XXXI ne 168-173 (1981) 164- 19 C. Alfaro, op. cit., 1988, 153, series VII B.2 (nuestro ne 1) y VII B.3 (nuestro ne 2). 20 Op. cit., 1988,154. 21 C. Alfaro, op. cit., 1988, 154, series VII B.l y C.I. De hecho en RPC no se considera la serie inicial (pp.80 - 81) 22 No esta hecho un estudio de cunos debido fundamentalmente al pesimo estado en que se conservan la mayona de estas monedas. No obstante, puede presuponerse una diferencia a juzgar por el numero de mo- nedas conocidas, 50 en el estudio de C. Alfaro, op. cit., 1988, 153; mientras la que mas piezas reune de los otro grupos no pasa de 9 ejemplares recogidos. 23 A. Guadan, "Gades como heredera de Tartessos en sus amonedaciones conmemorativas del Praefec- tus Classis", AEspA 34 (1961) 50. 24 Op. cit., 1988, 153. Sin embargo en RPC (pp. 80 - 82) se la situa como la ultima emision de la ceca. 25 La metrologia de estos grupos de monedas no aporta ningun dato significativo para establecer su su- cesion. Como observa C. Alfaro (op. cit., 1988, 86), los sestercios tienen unos 36 grs. de peso medio y 18,8 los dupondios, con lo que respetan la relation 2/1 entre ellos y representan multiplos adecuados de la serie VI, aun de alfabeto punico. El escaso numero de ejemplares conocidos de cada grupo - con exception del A, del que C. Alfaro peso 50- hace poco fiable establecer comparaciones entre las medias de A, B y C. Sin em- bargo es interesante recordar que Villaronga considera oricalco justo los primeros sestercios del grupo B, con el nombre de Augusto y cuyo grupo acunara luego con tipo templo. Estos no suben, en los 9 ejemplares pe- sados por C. Alfaro, de 28 grs. de media. Habn'a que asegurarse mediante una analftica al efecto -no se in- cluye ningun ejemplar de este grupo entre los analizados que menciona RPC p. 82- que se trata de oricalco y en tal caso, la introduction de aleaciones con cine permitina observar un intento de integrarse en el sistema propugnado por la reforma de Augusto, que establecfa oricalco para este valor, aunque las ciudades hispanas no siguieran siempre, ni mucho menos, esta normativa. 26 La importancia de la labor de Agripa en Hispania tiene abundantes testimonios, por citar algun e- jemplo recuerdese su aparicion en las monedas de Cartago Nova o en el teatro de Emerita. 27 Op. cit., 1961, passim. 28 Op. cit., 1961, 74. 96 29 C. Alfaro, op. cit., 1988, 155. Detalle observado tambien en RFC p. 81. 30 A. Beltran, op. cit., 1980, 134, opinando que, en general, los templos de las amonedaciones hispanas se refieren a cultos locales de origen fenicio-punico; expresamente sobre el caso gaditano, en p. 135. A. Gar- cia y Bellido, "Hercules Gaditanus", AEspA 36 (1963) 100401. 31 A. Guadan, op. cit., 1961, 67 y 86. 32 E de A. Escudero y Escudero, op. cit,, 1981, 164-166. 33 Sobre estas ultimas, P. Gros, "Les etapes de l'amenagement monumental du forum: observations com- paratives (Italie, Gaule Narbonnaise, Tarraconnaise)", La citta nell'ltalia settentnonale (Trieste, 1987) (Roma- Trieste 1990) 34-ss. Recordamos que, hace ya algunos aftos (en el Coloquio sobre Arquitectura Religiosa en la Hispania Romana, celebrado en 1985 y publicado en 1990), M. Bendala rechazo la identification de la ma- yoiia de los templos hasta entonces considerados Capitolios en Hispania: M. Bendala, "Capitolia Hispania- rum",Anas 2-3 (1989-90) 11-36. 34 M. Price, B. Trell, Coins and their cities: architecture on the ancient coins of Greece, Rome and Palestine (Londres 1977) 66. 35 T. Holscher, op. cit., 1994, 166, indica la amplia difusion de las imagenes monetales romanas fuera de la capital, incluso tratandose de representaciones tan concretas como algunos templos. 36 Para Mierse es seguro que el templo que aparece en las monedas de Gades no es el santuario de Her- cules, puesto que este era tin antiguo santuario semita dedicado originalmente a Melqart, y en ningun mo- mento se parecena a un templo italico tetrastilo, incluso contando con posibles reconstrucciones tras la do- mination romana: W. Mierse, "Temple images on the coinage of southern Iberia", RBN 139 (1993) 44. 37 Sobre la evolution del aspecto de este, v. A. Garcia y Bellido, op. cit., 1963, 100-ss. Es interesante compararlo con el mejor conocido templo de Hercules en Lixus, cuya planta evidencia precisamente esa i- magen semttica: M. Ponsich, Lixus. be quartier des temples (Rabat 1981) 13 fig. 37, 90 fig. 30 (templo H), 56 fig. 13 (templo F). 38 Algunas de estas senales se realizaran mediante el envio de rayos (Suet. Aug. 94.2). Debemos recor- dar un episodio de las guerras Cantabras, cuando un rayo paso rozando la litera de Augusto y matd al escla- vo que le precedfa (Suet., Aug. 29,3). Probablemente, nos encontramos con una de las senales que muestran a Augusto como protegido de la divinidad del trueno, ya que el Princeps no sufrio daflo alguno. 39 C. H. V. Sutherland, Monnaies romaines (Friburgo 1974) 124- 40 Octaviano fue asumiendo durante su ascenso al poder la imagen de protegido de Apolo, frente a Marco Antonio que busco identificarse primero con Hercules y posteriormente con Dibniso. Sobre la utili- zation de Apolo en el programa politico de Augusto vid. P. Zanker, Augusto y el poder de las imagenes (Madrid 1992) 71-76. La decoration del templo de Apolo Palatino es analizada en ese sentido por B. Kellum, "S- culptural programs and propaganda in Augustan Rome: the temple of Apollo on the Palatine", The age of Au- gustus (Lovaina-Providence 1985) 169-176. Un ejemplo provincial del uso de los si'mbolos apolfneos puede, verse en la decoration de la Porta Aurea de Ravena: F. Rebecchi, "Immagine urbana e cultura artistica nelle citta dell'Italia settentrionale. Spunti di discussione per I'eta repubblicana e proto-imperiale", en W. Eck y P. Zanker (eds.), Die Stadt in Oberitalien und in den nordwestlichen Provinzen des Rdmisches Reiches (Colonia, 18- 20 mayo 1989) (Mainz 1991) 143. 41 Ya en el s. II a.C. la utilizaron Carmo (V. C, 4-6) o Makca (V. LXXX, V, 8 ss.). 42 El vinculo directo entre la concesion del ius Latii y la monumentalizacion segtin modelo romano se manifiesta del mismo modo en el N. de Italia precisamente en esa epoca: M3 P. Rossignani, "Gli edifici pub- blici nell'Italia settentrionale fra 1*89 a.C. e I'eta augustea", La citta nell'ltalia settentrionale (Trieste, 1987) (Roma-Trieste 1990) 305-339. Sobre la fundacion de colonias de derecho latino y romano como instrumen- to de control en la P. Iberica desde mediados del s. I a.C, v. S. Keay, op. cit., 1995, 295. 43 La opinion mas difundida situa el asentamiento primitivo en la pequena isla de Eritia, establecien- dose la ciudad de Balbo en la isla mayor de Cotinusa (R. Corzo, "Paleotopografia de la bahia gaditana", Gades 5 (1980) 6-9; J. R. Ramirez Delgado, Los primitivos asentamientos en la ciudad de Cadiz (Cadiz 1982), ambos con toda la bibliografta anterior; posteriormente, P. Leon y P. Rodriguez Oliva, "La ciudad hispanorromana en Andalucia", Catdlogo La ciudad hispanorromana (Barcelona 1993) 30). Recientemente se ha propuesto que 97 la ciudad solo ocupase la isla mayor elesde su origen, adosandose las dos panes en su extvemo N.O. (A. Al- varez Rojas, "Sobre la localizacion del Cadiz fenicio", Boletin del Museo de Cadiz 5 (1992) 17-ss., esp. 21-22). 44 El teatro es hoy bien conocido gracias a las excavaciones realizadas entre 1985 y 1991: R. Corzo, "II Campana de excavaciones en el teatro romano de Cadiz, 1985", AAA'85 (1987) vol. II, 376-377; id., "Teatro romano de Cadiz. Campana de 1987. Informe preliminar", AAA'87 (1990) vol. II, 328-330; id., "El teatro ro- mano de Cadiz", Homenaje al Prof. A. Blanco Freijeiro (Madrid 1989) 197-213; J. F. Sibon Olano, "Informe pre- liminar de las excavaciones en el teatro romano de Cadiz, campafia de 1990", AAA'91 (1993) vol. Ill, 16-21. 45 Sobre la ubicacion del nuevo puerto existen diversas hipotesis: M. C. Man'n Ceballos y F. ]. Lomas "Cadiz Fenicio-Punico y Romano", Conquista romana y modos de intervention en la organization urbana y terri- torial, Dialoghi di Archeologia, Terza Serie, anno 10, n° 1-2 (1992) 154, lo sittian en el Puerto de Santa Maria, siguiendo a G. Chic, 'Tortus Gaditanus", Gades 11 (1983) 105 y ss.; R. Corzo, op. tit., 1980, 12, lo ubica en la zona de Puerto Real. 46 Una detallada description en J. A. Fierro Cubiella, "EI acueducto romano de Cadiz", Revista de Ar- queologi'a 95 (1989) 18-24; asf como en J. R. Ramirez Delgado, op. tit., 1982; con precisiones respecto a su tramo elevado paralelo al mar, R. Corzo y M. Toscano, Las vias romanas de Andalutia (Sevilla 1992) 40, 73. Sobre las transformaciones urbanas experimentadas en Gades durante la epoca de los Balbos vid. J. F. Rodri- guez Neila, Confidentes de Cesar. Los Balbos de Cadiz (Madrid 1992) 289-297. El aire helenfstico de los pro- yectos urbam'sticos es una caractenstica comun a las nuevas fundaciones y reformas de la segunda mitad del s. I a.C: M. Pfanner, "Modelle romischer Stadtentwicklung am Beispiel Hispaniens und der westlichen Pro- vinzen", Stadtbild und Ideologic (Madrid, 1987), (Munich 1990) 82-84. 47 Una amplia recopilacion de las noticias sobre los monumentos desaparecidos de Gades, en ]. R. Ra- mirez Delgado, op. tit., 1982. 48 Las noticias sobre las excavaciones mas recientes en el casco urbano de Cadiz pueden encontrarse en las sucesivas ediciones del Anuario Arqueologico de Andalutia (AAA), desde 1985 en adelante, que dedican el vol. Ill de cada ano a las excavaciones de urgencia. 49 El famoso thoracato de bronce (Catalogo Los bronces romanos en Espana (Madrid 1990) 184-185 n9 41, con toda labibliografta anterior), una estatuamasculina desnuda en marmol bianco (EREP n9 193) y otro thoracato desaparecido, conocido por un dibujo del s. XVII que reproduce P. Rodriguez Oliva, "Ciclos esta- tuarios en la casa y en la ciudad de la Betica", Actas de la I Reunion sobre Escultura Romana en Hispania (Me- rida 1993) 32-33. 50 "Para los espectadores, los teatros de Marcelo y Balbo aparecian como la materialization de pietas y de publico, magnificentia en la ciudad renovada": P. Zanker, op. cit., 1992, 185. Sobre las pautas de asociacion de los teatros con otros edificios, como elemento casi imprescindible de la trama urbana: P. Ciancio Rosset- to y G. Pisani Sartorio, "Rapporto tra struttura teatrale e tessuto urbano nella citta romana", XIV Congreso International de ArqueologiaCldsica (Tarragona, 1993) (Tarragona 1994) vol. 2,101-105. ParaS. Keay, op. cit., 1995, 304, el teatro es precisamente el elemento clave en la reforma urbanfstica propiaciada por Balbo el Menor en Gades. 51 El importante valor atribuido a las alegorias y sus templos en la vida polftica de la Republica romana, en A. Alfoldi, op. tit., 1979, 63-64- H. von Hesberg, op. cit., 1991, 186-ss, (con abundantes ilustraciones), compara la planta de diversos centro ci'vicos de la Galia e Italia, constatando las diferencias en la situation de estos templos que, en todo caso, ocupan un puesto central en la trama urbana. 52 De hecho, T. Holscher, op. cit., 1994, 76, insiste en el desarrollo autonomo de las imagenes moneta- les respecto a modelos reales. 53 Tiende a situarse hacia el actual espigon que une el castillo de San Sebastian con la ciudad; quizas de allf vem'a el conocido capitel de lirios conservado en el Museo Provincial de Cadiz: J. R. Ramirez Delgado, op. cit., 1982,111-112; R. Corzo, op. cit., 1989, 202. 54 CIL II, 1743, 1910; J. Gonzalez, Inscriptiones romanas de la provincia de Cadiz (Cadiz 1982) n9 404- Tambien podemos recordar la existencia de un ager Veneriensis en Bonanza (Sanlucar de Barrameda): CIL II 5042 y 5406. 55 La vincu'lacion entre el dictador y la diosa se pone de manifiesto en el foro de Julio Cesar, presidido por el templo de Venus Genetrix. En dicho templo Octaviano coloco una estatua de Cesar (Dio XLV, 6, 4 y 9S 7,1; Plin. N.H., 2,93). Este origen divino habi'a sido ya puesto de manifiesto a traves de las monedas por los miembros de la gens lulia ya en el s. II a.C. (denarios de Sex. luli Caisar de 129 a.C, RRC, 258, 1; o de L. hdi L.f. Caesar de 103 a.C, RRC, 320, 1) y, por supuesto, por el mismo Cesar en ejemplos como su denario con cabeza de Venus en anverso y Eneas con Anquises en reverso (RRC, 458, 1) de 47-46 a.C. En la ciudad de Colonia Romula se ha propuesto tambien interpretar como Venus-Livia uno de los tipos empleados en sus mo- nedas: F. Chaves Tristan, "Livia como Venus en las amonedacion de Colonia Romula", Acta Numismdtica VIII, (1978) 89 -95. 56 Cfr. J. Bayer., La religion romana. Historia polMca y psicologica (Madrid 1984) 190-191; P. Zanker, op. cit., 1992, 57,105, 136, 233-239. A Venus tambien la encontramos como divinidad tutelar de la colonia ce- sariana Genetiva lulia Urbanorum Urso. 57 Sobre la evolution en epoca romana del culto a H. Gaditano, v. M. Oria Segura, Hercules en Hispa- ma: una aproximacion (Barcelona 1996 e.p.) cap. 1.1. 58 P. Zanker, op. cit., 1992, 350-351. 59 Sobre el tema vid. M. Ferreiro, Cesar en Espana (Cadiz 1988) publication en microfichas; J. F. Rodri- guez Neila, op. cit., 1992. 60 En el ano 29 a.C, Octaviano autorizo a las provincias de Asia y Bitinia-Ponto a levantarle templos en Pergamo y Nicomedia: D.C LI,20,6-9); estableciendose un culto del que inicialmente estaban excluidos los ciudadanos romanos, los cuales sf pudieron levantar templos a Roma y al divino Julius en Efeso y Nicea. Sobre el tema vid. M. Sartre, EI Oriente Romano (Madrid 1994) 110-118. Segiin el citado autor, con estas me- didas se trataba de crear un culto que fuese aceptable para los ciudadanos romanos de Occidente, pues estos podfan encontrar chocante la divinizacion de Octaviano al modo helemstico. Sin embargo, R. Corzo, "Ar- queologfa de las islas gaditanas", Enciclopedia Grdfica Gaditana, vol. 0-2 (Cadiz 1984), sf cree que el templo de las monedas se destina al culto imperial. Por su parte, S. Keay, op. cit., 1995, 320-321, afirma que el culto imperial se desarrollo en la Betica mas tarde que en la Tarraconense, con una primera evidencia en el 25 d.C referida a Tiberio: Tac. Ann. 4-38.1. 61 Proceso que no es, ni mucho menos, lineal e irreversible, como ha demostrado P. Gros, "Sanctuaires traditionnels, capitoles et temples dynastiques: ruptures et continuites dans le fonctionnement et l'amenage- ment des centres reliegieux urbains", Los asentamientos ibericos ante la romanizacion (Madrid 1987) 111-120. M. Pfanner, op. cit., 1990, 97, destaca que los nuevos templos de culto imperial suelen ser mayores y mas sun- tuosos que los capitolios, convirtiendose en centros de referenda polftica, religiosa y cultural. 62 RRC, 480, 21; P. V. Hill, The monuments of ancient Rome as coin types (Londres 1989) 38 n2 56. El templo habfa sido dedicado por el Senado poco antes de la muerte de Cesar (Plut. Caes. 1.7.32). 63 RRC, 540.1; P. V. Hill, "Buildings and monuments on Augustan coins, c. 40 BC - AD 14", Numis- matica e Antichita Classiche. Quademi Ticinesi 9 (1980) 201-202, Lam. 1.6. 64 Siendo fundamental para este tema todo el Coloquio Stadtbild und Ideologic (Madrid, 1987) (Munich 1990), destacamos los artfculos de M. Pfanner, op. cit., 1990, apartado IV, 84-ss.; y de M. Bendala Galan, "El plan urbanistico de Augusto en Hispania: precedentes y pautas macroterritoriales", 25-42. Con caracter de recopilacion general sobre las ciudades de la Betica, que pone de manifiesto el mismo hecho, P. Leon y P. Ro- driguez Oliva, op. cit., 1993, 13-53. Podemos citar ademas trabajos como los de R. Mac Mullen, "Roman im- perial building in the provinces", HSPh 64 (1959) 207-235; y M. Bendala et alii, "Aproximacion al urbanis- mo prerromano y a los fenomenos de transition y potentiation tras la conquista", Los asentamientos ibericos ante la romanizacion (Madrid, 1986) (Madrid, 1987) 128-135. 65 H. von Hesberg, op. cit., 1991, 182-183. Vease en el mismo Congreso el caso de la Cisalpina: F. Re- becchi, op. cit., 1991, 141-157; D. Scagliarini Coiiaita, op. cit., 1991, 159-178. 66 No se entiende bien como J. Lomas ("La relation campo-ciudad y el espacio social gaditano en epoca altoimperial. Apuntes para su estudio", en Ma C. Marin y J. Lomas, op. cit., 1992,152-153) afirma que Gades era una ciudad pobre, lo que contradice la indication de Estrabon (III. 5. 3) sobre los quinientos caballeros gaditanos, la afirmacion del mismo autor de que Gades destacaba "por su gloria y poderfo" (III. 2. 1) y lo que venimos exponiendo sobre sus edificios publicos. 67 A. M. de Guadah, Las monedas de Gades (Madrid 1966). 99
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